WASHINGTON, Estados Unidos.- Los esfuerzos de recuperación tras el paso de varios tornados en el estado de Kentucky, en el sureste de Estados Unidos, buscaban ayer cubrir las necesidades básicas de comida y refugio a las miles de personas que quedaron en la calle, rodeadas de devastación e incertidumbre.

Más de 50.000 hogares sin electricidad o agua potable y la confirmación de casi 100 muertes mostraban el grado de devastación y muerte provocada por el fenómeno, que ocurrió durante el fin de semana.

El 75% de la pequeña ciudad de Dawson Springs, en el oeste de Kentucky, fue aniquilada y ahora es un “caos”, dijo el alcalde, Chris Smiley en una entrevista con la cadena CNN.

“Es lo peor que he visto en mi vida”, dijo Smiley, quien ha vivido en la ciudad durante 63 años. “Es simplemente devastador”.

La línea de clima severo que se trasladó a través del centro y sur de Estados Unidos desde el viernes dejó al menos 94 personas muertas, aunque se espera que, con el avance de las tareas de limpieza, rescate y recuperación, ese número aumente.

Las tormentas generaron al menos 50 tornados reportados en ocho estados, según el Centro de Predicción de Tormentas del Servicio Meteorológico Nacional.

Los tornados recorrieron una senda de 320 kilómetros. Seis trabajadores murieron en un almacén de Amazon en Illinois. Un hogar de ancianos fue destruido en Missouri y más de 70.000 personas se quedaron sin electricidad en Tennessee.

En Kentucky, hay equipos de rescatistas sobre el terreno, explicó Michael Dossett, director de Manejo de Emergencias en Kentucky. Más de 300 soldados de la Guardia Nacional están de servicio en nueve condados, dijo el gobernador, Andy Beshear.

“La devastación es, francamente, algo que se vería en una zona de guerra. Este es un evento en el que tuvimos propiedades comerciales y residenciales literalmente despojadas de la tierra”, comentó Dossett.

“Tengo pueblos enteros que han desaparecido”, dijo Beshear a CNN.

“La ciudad natal de mi padre, Paxton, ya no está más en pie. Es difícil de describir”, añadió.

Quizas la ciudad más afectada haya sido la pequeña comunidad de Mayfield, en Kentucky, donde los vientos cruzados destruyeron la torre de agua que provee a gran parte de esa población, una fábrica de velas y las estaciones de los bomberos y de la policía.

En esta ciudad de 10.000 habitantes, en el extremo suroccidental del estado, las casas quedaron aplastadas o sin techo, árboles gigantes fueron arrancados de raíz y postes de luz y señales viales fueron destrozados.

La devastación se extiende a lo largo de una docena de manzanas en algunos lugares y hay mucha gente sin electricidad, dijo. “Uno creería que se puede ir de puerta en puerta para comprobar si la gente está bien, pero no hay puertas. La pregunta ahora es si hay alguien entre los escombros de miles y miles de estructuras que cayeron -dijo-. Es devastador”.

Beshear estima que, al menos, 56.000 hogares estaban sin electricidad, pero no pudo proporcionar un número concreto de personas en que fueron reportadas como desaparecidas. Dijo que, en Dawson Springs, de 2.700 habitantes, la lista de desaparecidos llegaba a ocho páginas, a un solo espacio.

Deanne Criswell, administradora de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias de Estados Unidos, informó que los esfuerzos de rescate continuaban ayer en toda la región y que todavía tienen esperanza de encontrar sobrevivientes.

El presidente estadounidense, Joe Biden, declaró el estado de “desastre mayor” en Kentucky al día siguiente del devastador fenómeno meteorológico. Esa declaración habilita el envío de ayuda especial, en dinero, materiales y personal.

La génesis del enjambre de tornados fue una serie de tormentas eléctricas nocturnas, incluida una que se formó en el noreste de Arkansas. Esa tormenta se desplazó desde Arkansas y Missouri hasta Tennessee y Kentucky.

Las temperaturas inusualmente altas y la humedad crearon el ambiente para un evento meteorológico tan extremo en esta época del año, dijeron los expertos. (Reuters-Especial)